Cómo disfrutar de las navidades sin boicotearte con la comida

 La Navidad ha llegado.

Y con ella, aumentan los compromisos sociales y las comidas contundentes.

Cena de empresa.

Reencuentro con amigas que hace tiempo que no ves.

Viajes.

Meriendas especiales.

Y aunque todo esto nos llena el corazoncito de felicidad, es real que si no prestamos un poco de atención, nuestra salud puede verse resentida de toda esta época de excesos (y nuestra autoestima también).

Para mi hace unos años estas fiestas eran un auténtico infierno.

Las vivía con rigidez, y eso me llevaba al descontrol y a sentirme fatal.

Ni disfrutaba ni era capaz de cuidarme.

Pero, por suerte, ésto ha cambiado mucho.

Equilibrio.

Esta es la palabra mágica.

Es equilibrio comerte ese postre tan rico un día señalado.

Pero también es equilibrio seguir moviéndote durante estos días para que tu cuerpo esté activo.

Es equilibrio disfrutar de esos canelones que ha hecho tu madre con tanto amor.

Pero también es equilibrio saber parar y no llegar al empacho.

Comer consciente en Navidad no es comer menos…
Es estar más presente en cada bocado.

El problema no es la comida, es cómo estás cuando comes. 

Cansada.
Acelerada.
Con ruido mental.
Pensando en lo que has comido antes o en lo que “toca” compensar después.

Y cuando comes así, da igual lo que pongas en el plato:
nunca es suficiente.

Por eso comer conscientemente en Navidad no va de fuerza de voluntad.
Va de presencia.

Aquí tienes algunas claves sencillas y muy potentes para cuidarte desde la consciencia:

  • No llegues a las “comidas sociales” con mucha hambre. 

Esto te hará no ser selectiva con lo que elijas y te hará abusar del primer alimento que se te ponga por delante. Disfrutar es importante, ¡pero tener criterio también!

  • Respira antes de empezar a comer.
    Antes del primer bocado, haz una pausa.
    Respira.
    Mira la mesa.
    Nota tu cuerpo.
    Pregúntate:
    “¿Tengo hambre? ¿Cuánta?”
    Esta pausa cambia el enfoque totalmente. 
  • Come lo que eliges, no todo lo que hay.
    Comer consciente no es probarlo todo.
    Es elegir lo que de verdad te apetece y disfrutarlo sin culpa.
    Si comes por inercia, desconectas de tus sensaciones corporales y te sientes mal.
    Si eliges aquello que te apetece, te sentirás mucho mejor físicamente y emocionalmente. 
  • No te centres en aperitivos y postres. 

En las comidas señaladas, prioriza los platos principales al aperitivo o a los postres. Normalmente los platos principales, aunque sean “consistentes”, son nutritivos y están hechos con mucho amor. Si nos llenamos en el aperitivo, abusamos de comida que muchas veces es “poco interesante nutricionalmente” y luego no comemos nada más. 

A la hora de los postres, aparte de disfrutar de los dulces típicos de esta época, ofrece también piña o papaya al natural. Combinarlos te ayudará a mejorar la digestión y te sentirás mejor.

  • Escucha las señales de saciedad.
    No hace falta estar llenísima para parar de comer. La comida no se acaba, mañana seguirá estando disponible.
    Tampoco pasar hambre los días antes para “aprovechar las comilonas”.
    Cuando el cuerpo dice “ya”, agradécele el mensaje.
    No caigas en la trampa de “ya que estamos…” y de posteriores compensaciones.
  • Sigue tu rutina habitual fuera de las comidas “navideñas”

Si tu rutina de comidas es bastante saludable, no la modifiques estos días. Es decir, si puedes, sigue manteniendo las comidas “no sociales” de una forma parecida a tu rutina habitual sin entrar en juego de compensaciones y fórmulas extrañas ni pasar al extremo de “a tomar por saco, en enero empiezo a cuidarme”. La salud no funciona así.

Si ya entrenas, sigue entrenando como habitualmente haces. Si no lo haces, estas fiestas pueden ser una buena oportunidad para empezar a hacerlo. El movimiento es vida, y ¡siempre te va a sumar!

  • Aléjate de la báscula y del agobio

Lo importante es aquello que hacemos en nuestro día a día, no tres días excepcionales al año. Si tu rutina es equilibrada de base, el cuerpo es capaz de regularse sin problema los días donde nuestra rutina es un poco diferente. Los propósitos de año nuevo no funcionan, el trabajo se hace día a día ????

Las fiestas son mucho más que comida.

¡No dejes que esto te empañe todo lo demás!

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