A menudo, caemos en el error de pensar que comer es sólo una necesidad física que nos permite sobrevivir.
Si fuera algo tan básico, ¿no crees que no provocaría tanto sufrimiento a muchas personas?
Comemos para nutrir nuestro cuerpo, por supuesto.
Pero tenemos muchas otras razones que nos pueden llevar a comer.
¿Esto es un problema?
De entrada no, porque todos los tipos de hambre pueden (y deben) tener su lugar.
El problema viene cuando es la única manera que tenemos para regularnos.
Jan Chosen Bays, en su libro Comer atentos (libro que te recomiendo mucho si te interesa este tema), describe nueve tipos de hambre (es decir, nueve desencadenantes que nos pueden llevar a comer).
Es super interesante explorar en ellos desde la curiosidad para poder valorar desde qué prisma solemos acudir a la comida :)
- Hambre visual: Se despierta al ver un alimento determinado, aunque antes del estímulo ni pensabas en comida. Es lo que llamamos “comer por los ojos”.
Ejemplo: ver un anuncio de dulces y apetecerte de inmediatoç
- Hambre táctil: deseo de comer motivado al ver la textura del alimento.
Ejemplo: ante un pastel de nata, tener el impulso de tomar con el dedo un poco de nata de un pastel.
- Hambre olfativa: causada por el olor de los alimentos.
Ejemplo: tener ganas de comer pan al pasar delante de una panadería y oler a pan recién hecho.
- Hambre bucal: Causada por el deseo de la boca de sentir placer mediante sabores y texturas diferentes
Ejemplo: querer comer palomitas por la sensación de “crunch”.
- Hambre auditiva: Causada por el deseo de comer al escuchar la manipulación o la ingesta de ciertos alimentos
Ejemplo: querer comer patatas chips cuando alguien abre una bolsa.
- Hambre de estómago: causada cuando el estómago está vacío (se relaciona con el hambre fisiológica)
Ejemplo: tener ruidos o sensación de vacío en el estómago.
- Hambre celular: causada cuando nuestro cuerpo, en concreto las células, tienen algún tipo de carencia nutricional específica.
Ejemplo: tener ganas de tomar zumo de naranja cuando tenemos déficit de vitamina C.
- Hambre mental: causada cuando comemos basándonos en reglas aprendidas sobre lo que es correcto o no. Cuando nos referimos a esta hambre, solemos caer en clasificaciones como “alimentos buenos” o “alimentos malos”.
Ejemplo: comer kéfir porque hemos leído que es muy saludable.
- Hambre de corazón: causada cuando comemos para llenar un vacío “de corazón” y reconfortarnos o relacionado con emociones negativas o incómodas.
Ejemplo: comer cuando sentimos estrés o aburrimiento.
Más recientemente se han incorporado 2 tipos de “hambre” más que también son interesantes de conocer:
- Sed: a veces se puede confundir con el hambre.
Ejemplo: beber un vaso de agua y detectar que ha habido un cambio en tu sensación de hambre.
- Hambre social: causada cuando queremos comer o sentimos hambre en situaciones sociales.
Ejemplo: comer pastel en una celebración de cumpleaños.
Ahora que ya las conoces, te propongo un ejercicio de consciencia para esta semana: cuando sientas que tienes hambre, explora qué tipo de hambre está al frente. Esto te ayudará a tomar mejores decisiones y entender cómo funcionan.
:)
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