No tienes que amarte todo el tiempo. Solo dejar de hacerte daño.

Hoy te quiero ser totalmente sincera.

Hay días que siento rechazo por mi cuerpo.

Me noto hinchada, incómoda.

Hay mañanas en las que me miro al espejo y lo primero que pienso no es nada bonito.
Y hay noches en las que me siento pesada y me juzgo por lo que he comido.

Y está bien.
Porque amarse todo el tiempo no es realista.

Lo que sí es posible, incluso en esos días, es no hacerme daño.
Tratarme con respeto aunque no me guste ni me sienta cómoda en mi cuerpo en ese momento.

Por eso, quiero compartir contigo 3 formas muy prácticas de hacerlo, incluso en los días en los que te sientes mal contigo misma:

1. Cuando llegue la crítica, cambia la voz interna “machacona” por una pregunta.

En lugar de retroalimentar la voz interna que dice: “Estoy fatal.”


Prueba con una pregunta tipo: “¿Qué necesito hoy para sentirme un poquito mejor en mi piel?”

¿Ves la diferencia?

La crítica te hunde y te hace sentir cada vez peor.
En cambio, la pregunta te abre una puerta hacia accionar y sentirte un poco mejor.

No hace falta que te digas “soy preciosa” delante del espejo si no te sientes así. 

A veces solo basta con empezar a escucharte para que ocurra un cambio. 

2. Haz una acción de autocuidado aunque no tengas ganas.

No hace falta hacerte una rutina de spa casera o de skincare si no tienes energía.

 Prueba con algo muy simple:

  • Beber un vaso de agua o una infusión calentita cuando tu impulso es castigarte a través de la comida.
  • Salir a caminar 10 minutos cuando tu cabeza pide tirarte en el sofá y hacer scroll de tik-tok durante horas.
  • Cambiar ropa que te aprieta por algo cómodo para sentirte mejor en tu piel.

Son micro-decisiones que quizás no implican un cambio radical, pero te hacen cambiar la dinámica.

Y eso ya es un avance enorme.

3. Saca el foco del espejo o de la báscula y ponlo en la vida.

Si un día no soportas mirarte, cambia el foco:
 

En vez de pasar media hora analizando tu barriga ante el espejo, intenta poner tu atención en otra cosa que te haga sentir viva: 

una conversación con una amiga, 

una canción que te guste, 

un paseo por el bosque…

No tienes que sentir que te amas ante el espejo para merecer disfrutar tu vida.
El respeto empieza cuando dejas de castigarte y de boicotearte constantemente y cambias la perspectiva ????

El amor propio puede sonar inalcanzable algunos días.
Pero el respeto hacia ti misma es posible aquí y ahora.

La próxima vez que sientas rechazo hacia ti, recuerda:
no tienes que forzar cambiar lo que sientes.
Solo recuérdate:
“Hoy no me amo, pero tampoco voy a hacerme daño.”

PD: Esta semana no busques adorarte en el espejo. Busca una sola forma de no castigarte. Ese es el primer paso hacia la paz interna. 

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